Un turista alemán en estado de embriaguez causó disturbios el año pasado durante el festival Klausjagen en Küssnacht, cantón de Schwyz, acosando a los transeúntes e interfiriendo con las labores policiales. Tras pedírsele que se marchara, regresó, se resistió pasivamente al arresto, insultó a un agente y, finalmente, en señal de protesta, se bajó los pantalones para mostrar sus nalgas a la policía. Por este comportamiento, el hombre recibió una multa de 300 francos suizos por obstrucción a la justicia y deberá pagar además 460 francos suizos en costas judiciales.